Los entornos personales de aprendizaje y la Educación
Superior
Las modalidades de aprendizaje actuales están mediatizadas por el diálogo entre maestro- alumno- herramientas tecnológicas y contextos comunicativos en los que se desarrollan. Se trata de un conjunto de elementos que articulan un trato diferente de los procesos educativos, en donde los objetivos, las estrategias, los métodos, las acciones de evaluación se vuelven flexibles y adaptables a los escenarios concretos, en donde estos se activen.
Los avances de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han generado profundos cambios en las instituciones de educación superior, porque exigidos por las sociedades de la información, el conocimiento se vuelve un factor clave para determinar seguridad, prosperidad y calidad de vida; así, la tecnología, los ordenadores, las telecomunicaciones, los multimedia posibilitan el rápido intercambio de información y la colaboración informal de las redes sociales y de las herramientas web. De esta manera, las universidades deben cumplir con sus contextos, con sus estudiantes y reformular sus estructuras académicas y administrativas, en concordancia con las nuevas modalidades de formación, de estas sociedades. Así, desde las aulas convencionales se debe interactuar con grupos de trabajo colaborativo, en contextos a distancia; desde las clases de la educación formal; debe extenderse a las comunidades de práctica y aprendizajes incidentales, con preeminencia del diálogo y determinadas por la cantidad y calidad de las interconexiones entre profesores, estudiantes; y de éstos, con los diseños flexibles de los cursos y los elementos que forman sus estructuras curriculares. Así van apareciendo nuevos espacios de comunicación, variedad de situaciones comunicativas: entornos institucionales, campus y entornos virtuales, espacios informales, redes sociales, escenarios personales, etc.
En estos esferas, tanto profesores como estudiantes deben acomodar, apropiar, dominar, herramientas, tecnologías y currículas académicas para que se produzca la construcción personal del conocimiento, para que los aprendizaje se tornen contextualizados, es decir, respondan a las necesidades comunicativas y académicas. De esta manera, los EPA se formulan desde la voluntad y necesidades que envuelven al sujeto cognoscente y proponen, por lo tanto, procesos de enseñanza-aprendizaje “situados” en los términos que propone Jonh Dewey y que fuera recogido por Frida Díaz Barriga en su artículo “Cognición situada y estrategias para el aprendizaje significativo” , cuando afirma que “todo auténtica educación se efectúa mediante la experiencia… y la situación educativa es el resultado de la interacción entre las condiciones objetivas del medio social y de las características internas del que aprende, con énfasis en una educación que desarrolle las capacidades reflexivas y el pensamiento, y el deseo de seguir aprendiendo y los ideas democráticos y humanitarios” (Díaz, Barriga, 166).
Los EPA son un desafío concreto para las entidades universitarias contemporáneas y una actividad impostergable que debe ser potencializada; porque estas estrategias centradas en el alumno activan saberes que son alcanzados desde el empleo y la selección racional y voluntaria de un sinnúmero de herramientas y técnicas diversas, complejas y poco conocidas. El resultado a mediano plazo, será la interacción comunicativa a nivel global, el aprendizaje social, el desarrollo profesional continuo de la comunidad universitaria en sus distintas esferas y escenarios de actuación.
Referencias:
Díaz Barriga, Frida. (2003). “Cognición situada y estrategias para el aprendizaje significativo. Revista electrónica de Investigación Educativa, 5. http://redie.ens.uabs.mx/vol5no2/contenido-arceo.html. Acceso, mayo de 2010.
González, José. (2007) John Dewy y la Pedagogía Progresista. En J Trilla (Coordinador). Colección Historia de la Educación. Vol 159, 4ta. Edición, Barcelona: Grao.